- es hora de moverse
Se acabó. No esperamos más por nuestro Hospital.
Si el Sureste sirve para colocar cárceles, vertederos, molinos mar adentro y hasta un puerto mar afuera… entonces también sirve para levantar un Hospital que llega con 40 años de retraso.
Durante años nos han colmado de excusas.
Nos prometieron que las urgencias mejorarían.
Nos prometieron que la ampliación del Insular de finales de los 90 sería suficiente.
Y ahora intentan colarnos el CULP como solución, cuando es otro parche que llegará en al menos una década, y para entonces seguirá siendo tarde.
Un parche más para tirar dinero público y seguir retrasando lo inevitable: construir ya el Hospital del Sureste.
¿Por qué?
Porque el Sureste de Gran Canaria es una de las zonas con más población, y sigue creciendo, sin un hospital de referencia propio. Cada urgencia grave, cada infarto que se complica, cada ictus, depende de un traslado que juega con los minutos que separan una recuperación de una tragedia.
Pero no se trata sólo de la distancia: se trata de la saturación.
El Hospital Insular ha cumplido su ciclo y no da para más. La ampliación de finales de los 90 (que se prometió como solución), ha demostrado ser insuficiente. En una isla que ha duplicado población en 60 años y que sigue creciendo, el actual Hospital Insular no sólo se queda corto, sino que ya no tiene físicamente por dónde crecer. Porque el CULP no es una salida, sino un parche, otro más, para retrasar lo inevitable: un Hospital en el Sureste.
Sumemos a todo lo anterior el envejecimiento poblacional que se nos viene encima, y añadamos también los pacientes que llegan derivados de Fuerteventura y Lanzarote… y el cuadro que se nos queda es una auténtica escena de terror.
Pasillos hacinados en las Urgencias. Personas aparcadas en unidades «de transición» indignas y que son la vergüenza de todos los profesionales sanitarios. Procedimientos que se alargan. Infecciones que se disparan (la presión asistencial es un riesgo directo que dispara las infecciones).
Y en medio de todo: personas que lo sufren.
El Sureste dice BASTA. Porque no pedimos un privilegio. Pedimos lo mismo que ya tienen otras zonas del país con menos habitantes que la nuestra: una atención sanitaria digna, segura, a tiempo, y más cercana.
Y lanzamos un aviso a navegantes: no aceptamos la excusa de la falta de financiación bajo ningún concepto. Un hospital como el que necesitamos cuesta, de referencia, en torno a 200 millones de euros. Decirnos que eso es inasumible es una falta de respeto al contribuyente, y más cuando la isla se debate entre proyectos multimillonarios como la puesta en marcha de trenes (más de 1.000 millones), centrales hidroeléctricas (más de 500 millones), la reforma de un estadio para un Mundial de Fútbol (casi 200 millones). Sí hay dinero y formas de conveniarlo para levantar el Hospital.
Al Sureste se le acabó la paciencia.
No vamos a seguir esperando una década más por promesas que ya conocemos de memoria. No vamos a conformarnos con parches que nacen viejos. No vamos a callar mientras el Sureste sigue siendo ideal para levantar cárceles, puertos o macrovertederos, pero levantar un Hospital parece una odisea.
Somos vecinos, somos familias, somos quienes cuidamos y quienes necesitamos que nos cuiden.
Y estamos organizados.